El 4 de junio de 2026, el presidente Javier Milei planteó impulsar la inteligencia artificial en Argentina “sin regular”, y el 23 de septiembre lo repitió ante la Asamblea General de la ONU como un “compromiso de no regular de manera preventiva”. Para muchos dueños de pymes el mensaje sonó tranquilizador: si no hay ley, no hay obligaciones. Es una lectura peligrosa.
“Sin regular” no significa “sin obligaciones”. El Gobierno ratificó en la ONU, en septiembre de 2026, que no va a regular la IA de manera preventiva. Pero aunque Argentina todavía no tiene una ley específica de IA, las empresas que la usan ya están alcanzadas por la Ley de Protección de Datos Personales (25.326), la Ley de Defensa del Consumidor y el Código Civil y Comercial.
Además, hay proyectos en el Congreso que clasifican los sistemas por nivel de riesgo e introducen obligaciones de transparencia y responsabilidad. Una pyme que usa IA hoy ya debería avisar cuando un cliente habla con un bot, poder explicar decisiones automatizadas y cuidar los datos que alimenta a esos sistemas.
¿Qué dijo exactamente Milei sobre regular la IA?
Milei propuso un régimen legal especial para impulsar la IA, pero con el compromiso explícito de mantenerla “sin regulación para que pueda desarrollarse libremente, sin la presión de una regulación prematura y mal entendida” (La Nueva, 4 de junio de 2026). La postura es de no intervención sobre el desarrollo de modelos y aplicaciones.
Pocos días antes, a fines de mayo, el Poder Ejecutivo había enviado al Senado un proyecto que reemplaza la Ley General de Sociedades e introduce dos figuras inéditas: las “sociedades automatizadas”, que desarrollan su objeto social mediante sistemas algorítmicos autónomos, y las DAO de gobernanza descentralizada (Parlamentario, 1 de junio de 2026). El Gobierno no regula el uso cotidiano de la IA, pero sí está legislando estructuras corporativas nuevas alrededor de ella.
Actualización del 13 de septiembre de 2026: la idea de sociedades operadas por IA sin nadie detrás ya no está sobre la mesa. El 19 de agosto, en la Comisión de Legislación General del Senado, el oficialismo aceptó modificar el proyecto para exigir al menos una persona humana o jurídica responsable en la administración de esas figuras, incluidas las DAO (La Nación, 19 de agosto de 2026). El texto corregido todavía no se publicó, el proyecto sigue en comisión y no es ley, y más de treinta organizaciones civiles pidieron eliminar directamente esos artículos antes de que se firme dictamen (Infobae, 11 de septiembre de 2026). Si te interesa esa figura en detalle, la analicé en sociedades de IA en Argentina. El mensaje real es más matizado que “no hay reglas”.
Actualización del 3 de octubre de 2026: el miércoles 23 de septiembre, ante la 81.ª sesión de la Asamblea General de la ONU en Nueva York, Milei ratificó la postura. Dijo que “ante la Inteligencia artificial, la Argentina se ubicará en la vanguardia de la libertad” y enumeró lo que ofrece el país: “un marco jurídico de vanguardia, el compromiso de no regular de manera preventiva (…), responsabilidad limitada para las empresas que operen con agentes de IA y beneficios fiscales” (Casa Rosada, transcripción oficial del discurso, 23 de septiembre de 2026).
Seis días después, The New York Times describió la estrategia como la de promocionar a Argentina como “un refugio sin reglas para la IA”: desregulación, incentivos a la inversión y centros de datos en la Patagonia, con un régimen de beneficios fiscales que todavía necesita aprobación del Senado (The New York Times, reproducido por Infobae el 29 de septiembre de 2026). La misma nota recoge las críticas: el especialista argentino Alan Daitch advirtió que, aunque la IA no rinde cuentas, “las consecuencias de sus errores las padecen sujetos muy concretos”, y pidió regulación. Y Federico Sturzenegger confirmó al diario que, en el borrador actualizado, las empresas operadas por agentes de IA tienen que mantener a un humano que asuma la responsabilidad legal final.
Para una pyme, el discurso no cambia el mapa. “No regular de manera preventiva” significa no dictar por adelantado una ley nueva para la IA; no suspende las leyes que ya existen. Datos personales, defensa del consumidor y responsabilidad civil siguen aplicando al uso que tu empresa hace de la IA, como se ve en la sección siguiente.
¿Una pyme que usa IA hoy tiene obligaciones legales en Argentina?
Sí. Aunque no exista una ley de IA específica, el uso de inteligencia artificial ya cae bajo normas vigentes. Tres son las más relevantes para una pyme:
La Ley de Protección de Datos Personales (25.326) rige cualquier sistema que procese datos de clientes, empleados o proveedores. Si alimentás un modelo con datos personales —o subís información de clientes a una herramienta de IA— estás tratando datos personales y aplican las reglas de consentimiento, finalidad y seguridad.
La Ley de Defensa del Consumidor (24.240) obliga a brindar información cierta, clara y detallada. Un chatbot que da información engañosa o un sistema que rechaza un reclamo sin explicación puede generar responsabilidad.
El Código Civil y Comercial mantiene la responsabilidad de la empresa por los daños que cause, sin importar si la decisión la tomó una persona o un algoritmo. No existe la “culpa del algoritmo”: responde quien lo puso a funcionar.
En la práctica, la ausencia de una ley de IA no crea un vacío. Crea incertidumbre, que es distinto y más riesgoso, porque obliga a interpretar normas viejas para situaciones nuevas.
¿Qué obligaciones traen los proyectos de ley en el Congreso?
Los proyectos de la senadora Silvia Sapag y el diputado Daniel Gollán reconocen como principios rectores la transparencia, la explicabilidad, la seguridad y la protección de datos personales, y clasifican los sistemas de IA por nivel de riesgo: prohibidos, de alto riesgo y categorías con cargas progresivamente menores (IAPP, 2026). Es el mismo enfoque por riesgo que adoptó la Unión Europea con su AI Act.
Las dos obligaciones que más impactan a una pyme:
Transparencia. Quien interactúe con un sistema de IA debe ser consciente de ello, con una identificación visual o auditiva clara. En criollo: tu chatbot de atención va a tener que decir que es un bot, y el contenido generado por IA va a tener que estar marcado.
Responsabilidad por decisiones automatizadas. Si un sistema toma una decisión que afecta a una persona —rechazar un crédito, denegar una cobertura, descartar un CV— la empresa tiene que poder explicar cómo se llegó a esa decisión. La explicabilidad deja de ser una buena práctica para volverse un requisito.
Entre los usos prohibidos en ambos proyectos figuran la manipulación del comportamiento que ponga en peligro la salud o seguridad de una persona y los sistemas de “calificación social” que deriven en trato perjudicial o negación de derechos (IAPP, 2026).
¿Por qué debería importarte si todavía no es ley?
Porque la adopción ya es masiva y el riesgo se acumula antes de que exista la ley. El 42% de las pymes argentinas ya implementa IA en alguna etapa de su operación, según un relevamiento de FUNDAR, la UTDT, el Observatorio PYME y el BID sobre más de 400 empresas (Infobae, mayo de 2026). Más de la mitad de esos usos se concentran en marketing y ventas, áreas que tocan datos de clientes de forma directa.
- Las normas vigentes ya aplican. No hay que esperar a la ley de IA para incumplir la ley de datos personales.
- La ley llega con efecto retroactivo de hecho. Cuando se apruebe el marco por riesgo, los sistemas que ya estén en producción van a tener que adecuarse. Llegar ordenado es más barato que correr después.
- La transparencia es ventaja competitiva, no solo costo. Avisar que usás IA, explicar tus decisiones y cuidar los datos genera confianza con clientes que cada vez preguntan más.
¿Qué puede hacer una pyme hoy para estar preparada?
No hace falta un departamento legal ni un presupuesto grande. Hace falta criterio y un mínimo de orden. Cinco pasos concretos:
- 1. Inventariá dónde usás IA. Listá todas las herramientas en uso —chatbots, generadores de contenido, scoring, automatizaciones— y qué datos toca cada una. No se puede gobernar lo que no se conoce.
- 2. Marcá las interacciones con IA. Si tenés un bot de atención, que avise que es un bot. Es la obligación que con más certeza va a llegar.
- 3. Revisá qué datos cargás en herramientas de IA. Subir una base de clientes a una herramienta sin control es tratar datos personales sin marco. Definí qué se puede y qué no se puede cargar.
- 4. Documentá tus decisiones automatizadas. Si un sistema decide algo que afecta a una persona, tené registro de cómo y por qué. Esa es la base de la explicabilidad que la ley va a pedir.
- 5. Capacitá al equipo. El 94% de los líderes en Argentina señala la escasez de habilidades técnicas como el principal freno de sus planes de IA (ITSitio / Inteligencia Argentina, 2026). El cuello de botella no es la tecnología ni la ley: es que la gente no sabe usar estas herramientas con criterio.
“Sin regular” no es “sin reglas”.
Argentina no tiene todavía una ley de IA, pero las empresas que la usan ya están alcanzadas por normas vigentes, y los proyectos en el Congreso anticipan obligaciones concretas de transparencia y responsabilidad. La pyme que ordena el tema hoy —inventario, transparencia, control de datos, trazabilidad y equipo capacitado— llega preparada y convierte el cumplimiento en confianza.
Si querés que tu equipo use IA con criterio, sin exponerse a riesgos legales evitables, una capacitación en IA orientada a empresas es el punto de partida más rentable.
Preguntas frecuentes.
Es un debate abierto. El Gobierno propone mantener la IA sin regular para no frenar su desarrollo (lo ratificó en la ONU en septiembre de 2026), mientras que en el Congreso hay proyectos que buscan un marco por nivel de riesgo, similar al de la Unión Europea. Hoy no hay una ley de IA específica, pero sí normas vigentes (datos personales, defensa del consumidor, responsabilidad civil) que ya alcanzan su uso empresarial.
Hoy no hay una obligación legal explícita y general de avisar, pero los proyectos en el Congreso la incluyen y la Ley de Defensa del Consumidor ya exige información clara. La recomendación es avisar desde ahora: es bajo costo, reduce riesgo legal futuro y genera confianza.
La empresa. Bajo el Código Civil y Comercial argentino, responde quien pone el sistema a funcionar, sin importar que la decisión la haya tomado un algoritmo. No existe la culpa del algoritmo como eximente.
Estás tratando datos personales y aplica la Ley 25.326. Necesitás base legal para hacerlo, cuidar la finalidad y la seguridad, y revisar las condiciones de la herramienta. Cargar bases de clientes sin control es uno de los riesgos más comunes y subestimados en pymes.
No hay fecha. Hay varios proyectos presentados pero ninguno aprobado, y el 23 de septiembre de 2026, ante la Asamblea General de la ONU, el Presidente ratificó el compromiso de no regular la IA de manera preventiva. Conviene asumir que, si el marco llega, va a ser por nivel de riesgo, y mientras tanto cumplir las normas que ya están vigentes.
Sí. La mayor fuente de riesgo legal en pymes no es la tecnología sino el uso sin criterio: cargar datos sensibles, publicar contenido sin revisión, automatizar decisiones sin trazabilidad. Capacitar al equipo es la forma más rentable de reducir ese riesgo y aprovechar la inversión en IA.
Última actualización: . Este artículo es informativo y no constituye asesoramiento legal; ante una situación concreta, consultá con un profesional. Diego Ceredi, consultor certificado por Anthropic (Claude) y Google (Gemini).
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