El 4 de junio de 2026, el presidente Javier Milei planteó impulsar la inteligencia artificial en Argentina “sin regular”. Para muchos dueños de pymes el mensaje sonó tranquilizador: si no hay ley, no hay obligaciones. Es una lectura peligrosa.
“Sin regular” no significa “sin obligaciones”. Aunque Argentina todavía no tiene una ley específica de IA, las empresas que la usan ya están alcanzadas por la Ley de Protección de Datos Personales (25.326), la Ley de Defensa del Consumidor y el Código Civil y Comercial.
Además, hay proyectos en el Congreso que clasifican los sistemas por nivel de riesgo e introducen obligaciones de transparencia y responsabilidad. Una pyme que usa IA hoy ya debería avisar cuando un cliente habla con un bot, poder explicar decisiones automatizadas y cuidar los datos que alimenta a esos sistemas.
¿Qué dijo exactamente Milei sobre regular la IA?
Milei propuso un régimen legal especial para impulsar la IA, pero con el compromiso explícito de mantenerla “sin regulación para que pueda desarrollarse libremente, sin la presión de una regulación prematura y mal entendida” (La Nueva, 4 de junio de 2026). La postura es de no intervención sobre el desarrollo de modelos y aplicaciones.
Dos días después, el 6 de junio, el Poder Ejecutivo envió al Congreso un proyecto que modifica la Ley General de Sociedades e introduce dos figuras inéditas: las “sociedades automatizadas” —que pueden operar mediante IA sin empleados— y las DAO regidas por blockchain (El Diario 24, 6 de junio de 2026). El Gobierno no regula el uso cotidiano de la IA, pero sí está legislando estructuras corporativas nuevas alrededor de ella. Si te interesa esa figura en detalle, la analicé en sociedades de IA en Argentina. El mensaje real es más matizado que “no hay reglas”.
¿Una pyme que usa IA hoy tiene obligaciones legales en Argentina?
Sí. Aunque no exista una ley de IA específica, el uso de inteligencia artificial ya cae bajo normas vigentes. Tres son las más relevantes para una pyme:
La Ley de Protección de Datos Personales (25.326) rige cualquier sistema que procese datos de clientes, empleados o proveedores. Si alimentás un modelo con datos personales —o subís información de clientes a una herramienta de IA— estás tratando datos personales y aplican las reglas de consentimiento, finalidad y seguridad.
La Ley de Defensa del Consumidor (24.240) obliga a brindar información cierta, clara y detallada. Un chatbot que da información engañosa o un sistema que rechaza un reclamo sin explicación puede generar responsabilidad.
El Código Civil y Comercial mantiene la responsabilidad de la empresa por los daños que cause, sin importar si la decisión la tomó una persona o un algoritmo. No existe la “culpa del algoritmo”: responde quien lo puso a funcionar.
En la práctica, la ausencia de una ley de IA no crea un vacío. Crea incertidumbre, que es distinto y más riesgoso, porque obliga a interpretar normas viejas para situaciones nuevas.
¿Qué obligaciones traen los proyectos de ley en el Congreso?
Los proyectos de la senadora Silvia Sapag y el diputado Daniel Gollán reconocen como principios rectores la transparencia, la explicabilidad, la seguridad y la protección de datos personales, y clasifican los sistemas de IA por nivel de riesgo: prohibidos, de alto riesgo y categorías con cargas progresivamente menores (IAPP, 2026). Es el mismo enfoque por riesgo que adoptó la Unión Europea con su AI Act.
Las dos obligaciones que más impactan a una pyme:
Transparencia. Quien interactúe con un sistema de IA debe ser consciente de ello, con una identificación visual o auditiva clara. En criollo: tu chatbot de atención va a tener que decir que es un bot, y el contenido generado por IA va a tener que estar marcado.
Responsabilidad por decisiones automatizadas. Si un sistema toma una decisión que afecta a una persona —rechazar un crédito, denegar una cobertura, descartar un CV— la empresa tiene que poder explicar cómo se llegó a esa decisión. La explicabilidad deja de ser una buena práctica para volverse un requisito.
Entre los usos prohibidos en ambos proyectos figuran la manipulación del comportamiento que ponga en peligro la salud o seguridad de una persona y los sistemas de “calificación social” que deriven en trato perjudicial o negación de derechos (IAPP, 2026).
¿Por qué debería importarte si todavía no es ley?
Porque la adopción ya es masiva y el riesgo se acumula antes de que exista la ley. El 42% de las pymes argentinas ya implementa IA en alguna etapa de su operación, según un relevamiento de FUNDAR, la UTDT, el Observatorio PYME y el BID sobre más de 400 empresas (Infobae, mayo de 2026). Más de la mitad de esos usos se concentran en marketing y ventas, áreas que tocan datos de clientes de forma directa.
- Las normas vigentes ya aplican. No hay que esperar a la ley de IA para incumplir la ley de datos personales.
- La ley llega con efecto retroactivo de hecho. Cuando se apruebe el marco por riesgo, los sistemas que ya estén en producción van a tener que adecuarse. Llegar ordenado es más barato que correr después.
- La transparencia es ventaja competitiva, no solo costo. Avisar que usás IA, explicar tus decisiones y cuidar los datos genera confianza con clientes que cada vez preguntan más.
¿Qué puede hacer una pyme hoy para estar preparada?
No hace falta un departamento legal ni un presupuesto grande. Hace falta criterio y un mínimo de orden. Cinco pasos concretos:
- 1. Inventariá dónde usás IA. Listá todas las herramientas en uso —chatbots, generadores de contenido, scoring, automatizaciones— y qué datos toca cada una. No se puede gobernar lo que no se conoce.
- 2. Marcá las interacciones con IA. Si tenés un bot de atención, que avise que es un bot. Es la obligación que con más certeza va a llegar.
- 3. Revisá qué datos cargás en herramientas de IA. Subir una base de clientes a una herramienta sin control es tratar datos personales sin marco. Definí qué se puede y qué no se puede cargar.
- 4. Documentá tus decisiones automatizadas. Si un sistema decide algo que afecta a una persona, tené registro de cómo y por qué. Esa es la base de la explicabilidad que la ley va a pedir.
- 5. Capacitá al equipo. El 94% de los líderes en Argentina señala la escasez de habilidades técnicas como el principal freno de sus planes de IA (ITSitio / Inteligencia Argentina, 2026). El cuello de botella no es la tecnología ni la ley: es que la gente no sabe usar estas herramientas con criterio.
“Sin regular” no es “sin reglas”.
Argentina no tiene todavía una ley de IA, pero las empresas que la usan ya están alcanzadas por normas vigentes, y los proyectos en el Congreso anticipan obligaciones concretas de transparencia y responsabilidad. La pyme que ordena el tema hoy —inventario, transparencia, control de datos, trazabilidad y equipo capacitado— llega preparada y convierte el cumplimiento en confianza.
Si querés que tu equipo use IA con criterio, sin exponerse a riesgos legales evitables, una capacitación en IA orientada a empresas es el punto de partida más rentable.
Última actualización: 9 de junio de 2026. Este artículo es informativo y no constituye asesoramiento legal; ante una situación concreta, consultá con un profesional. Diego Ceredi, consultor certificado por Anthropic (Claude) y Google (Gemini).