Cada tanto sale un anuncio que hace que todo el mundo se pregunte lo mismo: “¿esto reemplaza a mi equipo de atención?”. El de Presence es uno de esos. Y la respuesta honesta no es ni el titular optimista ni el apocalíptico: es “depende, y menos de lo que el número grande sugiere”. Porque ese 75% es real, pero es el 75% de OpenAI, no el tuyo.
OpenAI Presence es una plataforma empresarial, lanzada el 22 de julio de 2026, para desplegar agentes de voz y chat en tiempo real que resuelven consultas de clientes usando los sistemas internos de la empresa: verifican al llamante, usan el contexto de la cuenta, ejecutan solo acciones aprobadas y escalan a una persona cuando no pueden resolver. En la propia línea de soporte telefónico en inglés de OpenAI ya resuelve el 75% de las llamadas sin intervención humana.
Ese 75% es el mejor caso posible, no un promedio de mercado: datos limpios, un solo producto y sistemas ordenados. Los analistas advierten que la mayoría de las empresas verá tasas más bajas por tener sistemas heredados fragmentados, y que el primer impacto laboral esperado es “menos contrataciones antes que despidos masivos”. Antes de esperar que la tecnología llegue a tu país, conviene medir qué porcentaje de tus consultas es repetitivo.
Soy consultor de IA certificado por Anthropic y acompaño a empresas a implementar agentes de IA sin humo: mirando el proceso real antes que la demo. Voy a explicarte qué es Presence, qué significa de verdad “reemplazar una línea de atención”, por qué ese 75% no es lo que vas a ver vos, y cómo autoevaluar cuán cerca está tu empresa de ese escenario. Sin prometerte lo que un anuncio no puede prometer.
¿Qué es OpenAI Presence exactamente?
Presence es la plataforma de OpenAI para que una empresa despliegue agentes de voz y chat en tiempo real que atienden consultas de clientes —y también de empleados—. La diferencia con un chatbot de guión es que estos agentes no solo responden: operan sobre los sistemas de la empresa. Verifican quién es el que llama, usan el contexto de su cuenta y ejecutan acciones concretas, pero únicamente las que la empresa aprobó de antemano.
El punto fino, y el que separa un agente serio de un experimento suelto, es que la empresa configura qué puede hacer el agente y cuándo tiene que frenar: cuáles acciones ejecuta directo, cuáles requieren aprobación humana y en qué momento debe transferir la conversación a una persona. No es “la IA hace lo que quiere”: es un agente con límites definidos por quien lo pone a trabajar. Si querés entender la categoría completa, este es uno de los tipos de agentes de IA para empresas: el de atención de cara al público.
Un detalle que suele perderse en la cobertura: Presence no es un producto self-service por API que instalás un martes a la tarde. La integración la hace OpenAI o integradores globales seleccionados, dentro de un programa de disponibilidad limitada con inscripción. Es un despliegue acompañado, no un plug-and-play.
El 75% en contexto: de dónde sale ese número.
El dato que viajó por todos lados es contundente: Presence resuelve el 75% de las llamadas de la propia línea de soporte telefónico en inglés de OpenAI —el número 1-888-GPT-0090— sin intervención humana. Y en solo diez días redujo las derivaciones a un humano en 15 puntos porcentuales. Como demostración de capacidad, es impresionante.
Por qué importa tanto la aclaración: cuando una empresa mide su “tasa de automatización” contra el 75% de OpenAI, se frustra y concluye que “la IA no funciona”. Y no es que no funcione: es que estaba comparándose contra un laboratorio con las condiciones perfectas. El número honesto para vos sale de tu propia operación, no del comunicado de prensa de otro.
Cómo escala a un humano (y por qué eso es lo que de verdad importa).
La parte aburrida del anuncio es, en realidad, la más importante para una empresa. Un agente que resuelve el 75% es tan bueno como lo que hace con el 25% restante. Si frente a un caso que no puede resolver improvisa, inventa o deja al cliente en el limbo, no ahorraste plata: generaste un problema peor y más caro de arreglar.
Presence lo maneja al revés de un chatbot tradicional: la decisión de escalar no la toma el agente por su cuenta, la configura la empresa. Vos definís qué acciones puede ejecutar directo, cuáles necesitan aprobación humana antes de dispararse y en qué punto la conversación tiene que pasar a un empleado de carne y hueso. El agente propone y resuelve lo rutinario; la persona queda para lo complejo, lo sensible y la excepción.
Ese diseño —IA para el volumen, humano para el criterio— es el mismo principio que separa una implementación que rinde de una que explota. La pregunta útil no es “¿cuánto resuelve solo?” sino “¿qué tan bien sabe cuándo parar?”. Un agente que conoce sus límites y transfiere limpio vale más que uno que insiste en resolver lo que no entiende.
Quiénes ya lo están usando.
Más allá de la línea interna de OpenAI, hay tres clientes tempranos que dan una pista de dónde encaja esto primero:
- BBVA México — atención bancaria, un sector con altísimo volumen de consultas repetitivas (saldos, movimientos, gestiones simples) y, a la vez, requisitos fuertes de verificación de identidad. El terreno ideal para un agente que sabe quién llama.
- SoftBank — agentes en japonés con conversaciones naturales. La señal acá es lingüística: no es un producto pensado solo para el inglés.
- IAG / Retail Insurance Australia — una aseguradora que lo evalúa para los picos de demanda por clima severo, cuando entran miles de reclamos de golpe. El caso donde la IA absorbe el pico sin tener que contratar y despedir al ritmo del clima.
El patrón es claro: alto volumen, consultas repetitivas y picos difíciles de dimensionar con gente. No es casualidad que aparezcan banca, telco y seguros. Si tu negocio se parece a alguno de esos en su perfil de consultas, estás cerca del caso de uso. Si no, la conversación es distinta.
Qué tan lejos está de tu empresa: autoevaluación.
Acá está el ejercicio útil, el que te recomiendo hacer antes de emocionarte o descartarlo. Hay un dato incómodo que conviene tener sobre la mesa: en un benchmark de agentes de IA en tareas reales de empresa que analizamos en este blog, hasta los mejores agentes autónomos resuelven en torno al 48% de las tareas. Ese número —mucho más cerca de la moneda al aire que del 75% de OpenAI— es el que describe mejor lo que enfrenta una empresa promedio con sistemas normales, no de laboratorio.
Para ubicarte, respondé estas tres preguntas con honestidad:
- ¿Qué porcentaje de tus consultas es repetitivo? Si el 70% de lo que entra son cinco o seis preguntas que se repiten (horarios, estado de pedido, cómo hago tal trámite), estás en buena posición. Si cada consulta es un mundo distinto, la automatización rinde mucho menos.
- ¿Cuán ordenados están tus sistemas? El agente resuelve tanto como el contexto que puede alcanzar. Si tu información de clientes vive desperdigada en planillas, mails y tres sistemas que no se hablan, el agente va a tropezar donde OpenAI vuela. Ordenar los datos suele ser el paso previo real.
- ¿Cuántos de tus casos exigen un humano sí o sí? Reclamos delicados, decisiones con plata, situaciones emocionales. Cuanto más alto ese porcentaje, más importa que el agente sepa transferir bien —y menos realista es soñar con reemplazar la línea entera—.
Y una nota local, porque me la van a preguntar: no hay un anuncio de Presence para Argentina. Es un programa de disponibilidad limitada y hoy la implementación la hacen OpenAI o integradores seleccionados. Pero eso no es excusa para esperar de brazos cruzados. Lo inteligente es medir desde ya qué porcentaje de tus consultas es repetitivo: ese número te dice cuánto de tu atención es automatizable el día que la tecnología esté a mano, y te sirve igual aunque uses otra herramienta. De hecho, para muchas pymes argentinas el primer paso concreto no es la voz sino el chat: hay casos donde un agente conversacional por WhatsApp resuelve hoy la parte repetitiva sin esperar ningún rollout.
Conclusión: el número que importa es el tuyo.
Presence es una señal clara de hacia dónde va la atención al cliente: agentes que resuelven el grueso del volumen y dejan a las personas para lo que de verdad necesita una persona. Pero el titular del 75% es de OpenAI, no tuyo. Tu número real depende de cuán repetitivas son tus consultas, cuán ordenados están tus sistemas y cuántos casos no podés automatizar sin perder calidad. La empresa que mide esas tres cosas llega preparada; la que se compara contra un laboratorio, frustrada.
Si querés poner número real a tu caso —medir qué porción de tu atención es automatizable, ordenar los sistemas para que un agente pueda resolver de verdad y definir dónde tiene que quedarse el humano—, agendá una conversación. Acompaño la implementación de agentes de IA con el proceso real sobre la mesa desde el primer día, no con la demo perfecta que después no aguanta la operación.
Última actualización: 30 de julio de 2026 · Versión 1.0 · Fuentes: OpenAI — Introducing OpenAI Presence, VentureBeat y Computerworld (julio de 2026). Análisis aplicado: Diego Ceredi, consultor de IA certificado por Anthropic.
Preguntas frecuentes sobre OpenAI Presence.
Es una plataforma empresarial que OpenAI lanzó el 22 de julio de 2026 para desplegar agentes de voz y chat en tiempo real que atienden consultas de clientes y empleados. Los agentes responden preguntas y operan sobre los sistemas de la empresa —verifican al llamante, usan el contexto de la cuenta y ejecutan acciones aprobadas—, y escalan a una persona cuando corresponde. No es un producto self-service por API: la integración la hace OpenAI o integradores globales seleccionados.
Ese 75% es el dato de la propia línea de soporte telefónico en inglés de OpenAI (el número 1-888-GPT-0090), no un promedio de mercado. Además, redujo las derivaciones a un humano en 15 puntos porcentuales en 10 días. Es el mejor caso posible: datos limpios, un solo producto y sistemas ordenados. Los analistas advierten que la mayoría de las empresas verá tasas más bajas por tener sistemas heredados fragmentados.
Además de la línea interna de OpenAI, aparecen tres casos tempranos: BBVA México (atención bancaria más rápida y personalizada), SoftBank (agentes en japonés con conversaciones naturales) e IAG / Retail Insurance Australia (soporte de cara al cliente, evaluado para picos de demanda por clima severo).
Lo decide la empresa, no el agente por su cuenta. Cada organización configura qué acciones puede tomar el agente y en qué momentos debe pedir aprobación humana o transferir el caso a un empleado. Ese control es el que separa un agente serio de un chatbot suelto: el agente ejecuta solo lo aprobado y deriva lo demás.
No de un día para el otro. En funciones repetitivas y de alto volumen absorbe buena parte del primer nivel, pero el efecto inmediato que esperan los analistas es 'menos contrataciones antes que despidos masivos'. El humano queda para lo complejo, lo sensible y la excepción. Reemplazar una línea entera depende de cuán ordenados estén tus sistemas y cuán repetitivas sean tus consultas.
Es un programa de disponibilidad limitada con inscripción, y hoy la implementación la hacen OpenAI o integradores seleccionados; no hay un anuncio específico para Argentina. Lo relevante para una empresa local no es esperar el rollout, sino medir desde ya qué porcentaje de sus consultas son repetitivas: ese número te dice cuánto de tu atención es automatizable cuando la tecnología esté a mano.

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